Autor: torodigital -

La matinal de este domingo 18 de octubre de 2026 en La Vall d’Uixó puso el broche taurino a las Fiestas Patronales de la Sagrada Familia y Santísimo Cristo, en una jornada marcada por la lluvia persistente de la Dana Adam. El agua dejó el firme mojado y una arena pesada, que restó viveza a las tres exhibiciones, pero no impidió que la terna acartelada se celebrara con dignidad y momentos de interés. Abrió la mañana un toro colorado, muy bien hecho, hechurado y cornalón, con seriedad en la expresión y todo en su sitio. Un Montalvo de presencia impecable que dejó una exhibición interesante y con picante, mostrando ese peligro sordo que inquieta en la calle y obliga a medir cada lance. Se movió con intención, siempre atento, y aunque el terreno le restó transmisión, mantuvo la emoción y el respeto del público. En segundo lugar, saltó al recinto un burraco de Valdefresno, un auténtico galán por hechuras y lámina, con unos pitones de infarto que imponían desde la salida. Sin embargo, fue el más flojo de la matinal, noble, pero sin chispa, sin ese motor que enciende la calle. Se desplazó con corrección, pero sin entrega, quedándose siempre un punto por debajo de lo que prometía su extraordinaria presencia. Cerró la mañana un toro de Hijos de Celestino Cuadri, muy bien presentado, en la línea inconfundible de la casa, toro serio, hondo, pegado al suelo, con esa quietud vigilante que caracteriza al encaste y que obliga a los rodadores a pensar cada movimiento. El animal estuvo pendiente de todo, midiendo, mandando, y generando respeto. Solo algunos se atrevieron a entrarle, destacando Mariete y Abdel “Morete”, que firmaron lances de mérito y fueron ovacionados por lucir al toro y entender su juego. Una matinal condicionada por la lluvia, pero sostenida por la seriedad de los tres toros y el oficio de quienes se midieron con ellos. Un cierre sobrio y respetable para unas fiestas que, pese al agua, mantuvieron intacta su esencia taurina.