Un toro sin alma amarga el comienzo de Festa la Vila en La Vilavella

Autor: torodigital -
Este viernes 11 de septiembre de 2026 dieron comienzo las fiestas patronales de Festa la Vila en La Vilavella, con una tarde taurina que llegaba envuelta en incertidumbre. La comisión y el ayuntamiento no habían presentado cartel anunciador ni fotografía del astado previsto, un toro de la ganadería valenciana La Morada, generando desconcierto entre los aficionados y un evidente malestar por la falta de rigor organizativo.

Pese a ello, la plaza presentó un lleno notable y un ambiente de expectación. A la hora anunciada se abrió la puerta del cajón y apareció un toro de bella lámina, serio de hechuras y bien rematado, que en sus primeros compases hizo pensar que podía ofrecer una lidia interesante. Sin embargo, pronto se comprobó que el burel venía completamente vacío por dentro. El animal rehuyó cualquier tipo de recorte, desplazándose sin entrega por la plaza y la calle, mostrando una mansedumbre acusada, impropia incluso de los peores precedentes. No hubo un solo encuentro con emoción, ni una arrancada que levantara al público un murmulló. Su comportamiento terminó por desesperar a los asistentes, que fueron abandonando el recinto ante la falta absoluta de contenido. Una mansedumbre que dejó un sabor amargo en el arranque de las fiestas. Tras el deslucido toro, se dio suelta a varias vaquillas de la misma ganadería. En contraste con el astado anterior, las hembras ofrecieron movilidad, chispa y entrega, animando a los pocos aficionados que permanecían en la plaza. Con sus carreras, quiebros y embestidas alegres consiguieron levantar la tarde, aportando espectáculo y diversión. Finalmente, la jornada concluyó con una sensación agridulce: un inicio de fiestas desastroso por la actuación del toro, pero salvado en parte por el buen juego de las vaquillas, que lograron reconectar al público y dejar un cierre más amable en la población castellonense de la Plana Baixa.