Autor: torodigital -
La tarde del martes 15 de septiembre de 2026 prolongó el pulso taurino de las fiestas de Sant Xotxim en Nules, con la peña La Nit del Poll como protagonista de una jornada marcada por el contraste entre dos astados de distinta condición y un cierre artístico que elevó la emoción de los aficionados. El primero en saltar al albero fue un ejemplar del hierro de Monteviejo, que desde su salida dejó claro que no estaba dispuesto a regalar nada. El de Vegavillar se fue directo a por el mozo, midiendo con precisión cada terreno y marcando su territorio en apenas unos metros. Entró a los primeros quites con intención, pero requemándose mucho, exigiendo que se le pisara el sitio para arrancar. Cuando no se le tocaba la distancia adecuada, el toro se quedaba corto, mostrando ese temperamento tan característico de la casa. Finalmente fue encerrado con prontitud para su embolada nocturna, dejando una sensación de seriedad y dificultad en su lidia. El segundo burel, un colorado de Urcola, ofreció una versión completamente distinta. Salió buscando por detrás de los cajón, marchándose a la calle antes de volver al punto de partida, donde comenzó a mostrar sus mejores virtudes. A partir de ahí, el toro creció en nobleza, arrancándose con alegría a los cites y entrando con franqueza en cada embroque, dejando ver una evolución muy interesante conforme avanzaba la tarde. Su comportamiento permitió que los mozos disfrutaran y que el público se metiera de lleno en la lidia. El broche de oro llegó con la actuación del novillero Bruno Gimeno, que supo interpretar al colorado con temple y buen gusto. El joven torero hilvanó una serie de muletazos de gran calidad, largos y mandones, que hicieron vibrar a la barriada. Su actuación puso al público de acuerdo, provocando una ovación cálida, multitudinaria y merecida. Gracias a su intervención, el toro terminó de mostrar todo lo que llevaba dentro, dejando un murmullo de satisfacción y un excelente sabor de boca entre los aficionados que abarrotaban las calles.

La tarde del martes 15 de septiembre de 2026 prolongó el pulso taurino de las fiestas de Sant Xotxim en Nules, con la peña La Nit del Poll como protagonista de una jornada marcada por el contraste entre dos astados de distinta condición y un cierre artístico que elevó la emoción de los aficionados. El primero en saltar al albero fue un ejemplar del hierro de Monteviejo, que desde su salida dejó claro que no estaba dispuesto a regalar nada. El de Vegavillar se fue directo a por el mozo, midiendo con precisión cada terreno y marcando su territorio en apenas unos metros. Entró a los primeros quites con intención, pero requemándose mucho, exigiendo que se le pisara el sitio para arrancar. Cuando no se le tocaba la distancia adecuada, el toro se quedaba corto, mostrando ese temperamento tan característico de la casa. Finalmente fue encerrado con prontitud para su embolada nocturna, dejando una sensación de seriedad y dificultad en su lidia. El segundo burel, un colorado de Urcola, ofreció una versión completamente distinta. Salió buscando por detrás de los cajón, marchándose a la calle antes de volver al punto de partida, donde comenzó a mostrar sus mejores virtudes. A partir de ahí, el toro creció en nobleza, arrancándose con alegría a los cites y entrando con franqueza en cada embroque, dejando ver una evolución muy interesante conforme avanzaba la tarde. Su comportamiento permitió que los mozos disfrutaran y que el público se metiera de lleno en la lidia. El broche de oro llegó con la actuación del novillero Bruno Gimeno, que supo interpretar al colorado con temple y buen gusto. El joven torero hilvanó una serie de muletazos de gran calidad, largos y mandones, que hicieron vibrar a la barriada. Su actuación puso al público de acuerdo, provocando una ovación cálida, multitudinaria y merecida. Gracias a su intervención, el toro terminó de mostrar todo lo que llevaba dentro, dejando un murmullo de satisfacción y un excelente sabor de boca entre los aficionados que abarrotaban las calles.