Burriana inaugura la Misericordia con tres toros de alto nivel y una plaza abarrotada

Autor: torodigital -
El sábado 5 de septiembre de 2026 Burriana daba el pistoletazo de salida a sus Fiestas Patronales de la Misericordia, y lo hacía con un cartel tan atractivo como variado, compuesto por tres astados de distintas ganaderías. La expectación era máxima y la plaza, así como las calles del recinto taurino, presentaban un lleno absoluto, donde literalmente no cabía un alfiler en la población de la Plana Baixa.

El primer turno correspondía a la Comissió del Bou, que celebraba su 50 aniversario y lo hacía con un precioso toro de El Parralejo, patrocinado para la ocasión. El Alcalde fue uno de los encargados de abrir la puerta de Matayeguas, dando paso a un ejemplar de hechuras perfectas, muy cuajado y de espectacular trapío. El toro irrumpió con fuerza en el albero, mostrando desde el primer instante bravura, ímpetu y una embestida larga y profunda. Entró a todos los quites con codicia, repitió con fijeza y llegó a los palos con decisión. Sus arrancadas, francas y tempranas, dejaron momentos de auténtico peligro, obligando a los mozos a emplearse a fondo. La nobleza del animal, unida a su movilidad y entrega, arrancó constantes aplausos del público que abarrotaba la plaza. En segundo lugar, actuaba la Penya Alternativa, que conmemoraba su 25 aniversario. Tras un breve pero vistoso espectáculo pirotécnico, se dio suelta a Masajista, un bonito ejemplar de Carmen Valiente que salió con fuerza, poniendo en aprietos a más de uno en los palos. Entró bien a los primeros embroques, pero pronto optó por recorrer varias veces las calles del recinto, dejando una lidia más irregular y menos vistosa. Aunque mostró movilidad, no llegó a emplearse a fondo ni a mantener continuidad en su comportamiento, quedándose en una actuación correcta, pero sin brillo. El cierre de la jornada correspondía a la Penya de Penyes, que volvió a realizar su tradicional entrada del cajón tirado por caballos, una estampa tan peculiar como emblemática en Burriana. El toro, un cuajado burel de Murteira Grave, salió buscando pelea desde el primer instante. Acudió a todos los quites, se movió con viveza y por momentos pareció desorientarse ante la cantidad de cites, cambiando de terrenos y de comportamiento en varias ocasiones. Tras un inicio algo atropellado, se centró más adelante en los recortadores, dejando detalles de interés. Alternó momentos de movilidad con otros de mayor pausa, recorriendo calles y regresando a la plaza para seguir entrando a los quites. Su lidia, variada y cambiante, mantuvo la atención del público hasta el final.