Las peñas toman el mando en Sant Xotxim con dos astados de distinta condición

Autor: torodigital -
Las peñas del barrio asumieron el protagonismo en la tarde del viernes 21 de agosto de 2026 en la calle Sant Xotxim de La Vilavella, donde se celebró la tradicional exhibición de los astados preparados por las agrupaciones locales. Un ambiente animado, con las calles repletas y el público expectante, acompañó una jornada marcada por dos toros de comportamiento muy diferente.

Abrió la tarde la Penya Ponill i Collastre, que presentó un toro del hierro de Monteviejo, un cárdeno de buena lámina, serio sin excesos y muy bien hecho. El animal protagonizó una salida poderosa, acudiendo pronto y con decisión a los primeros cites. En los compases iniciales dejó varios extraños sobre las paredes, demostrando viveza y sentido. Toda su lidia se desarrolló en la parte alta del recinto, donde el toro mantuvo movilidad y atención a los recortadores, sin perder la compostura. Tras una exhibición correcta y con momentos de interés, fue cerrado con prontitud para su embolada nocturna, dejando una grata impresión entre los aficionados. A continuación, llegó el turno de la Penya Marichalar, que exhibió un toro del hierro de Urcola, más terciado y de menor presencia que su antecesor. El burel realizó una salida más templada, enterándose del terreno antes de iniciar un recorrido pausado por el recinto. La falta de fijeza marcó su lidia: el toro se refugió en las calles más estrechas, donde permaneció gran parte de la tarde sin mostrar demasiada pelea. Su comportamiento, más defensivo y menos lucido, dejó una exhibición discreta y sin grandes momentos destacables. Por la noche se procedió a embolar el toro de Monteviejo, reseñado por la Penya Ponill i Collastre, que había dejado buenas sensaciones en su salida vespertina. La cuadrilla realizó una embolada rápida y sin complicaciones, colocando el fuego con solvencia y permitiendo una salida limpia y espectacular del astado. El toro, con un rabero vibrante y poderoso, arrancó con fuerza desde el pilón, levantando los aplausos del numeroso público congregado en la parte final de la calle. Una vez lanzado, el de Monteviejo bajó a la zona baja del recinto, donde volvió a mostrar la misma movilidad y codicia que ya había exhibido por la tarde. Aunque mesuró más los embroques, cada vez que se decidía a hacerlo iba con todo, entregándose en cada cite y demostrando ser un toro serio y de buen fondo. La noche concluyó con una sensación general de satisfacción entre los aficionados, que disfrutaron de una buena velada taurina en la población castellonense de la Plana Baixa.