La Vilavella despide agosto con nobleza, emoción y sabor taurino

Autor: torodigital -
La barriada de Sant Xotxim, en La Vilavella, vivió este sábado 29 de agosto de 2026 la última jornada de sus festejos taurinos, poniendo punto final a unas fiestas cargada de ambiente, tradición y afición. La tarde arrancó con el peculiar y colorido pasacalle, sello distintivo del barrio, que volvió a llenar las calles de música, alegría y expectación antes de que los toros tomaran el protagonismo.

La comisión tenía preparados dos astados de distintas ganaderías para cerrar el ciclo. El primero en aparecer fue un ejemplar de la ganadería salmantina de Torrealba, un toro bien hecho que salió con rapidez desde los toriles. Sin embargo, en los primeros embroques se mostró frío y algo desconectado, sin terminar de entrar en faena con los rodadores. El burel alternó terrenos en varias ocasiones, subiendo y bajando la calle sin fijarse, saliendo de los quites con cierto desliz y sin atender con claridad a los cites. Recorrió el recinto en repetidas ocasiones, pero sin emplearse a fondo, dejando una lidia irregular y falta de continuidad. Su comportamiento, más distraído que entregado, restó contenido a la primera parte del festejo. El segundo toro, un toro burraco terciado de Gerardo Ortega, cambió por completo el tono de la jornada. Desde su salida mostró mayor alegría y decisión, tardando muy poco en enseñar la calidad que llevaba dentro. Su arrancada fue franca, fija y con recorrido, y en cada recorte fue hasta el final, demostrando codicia y una nobleza destacada. En la parte alta del recinto dejó una lidia muy buena y cargada de espectáculo, acudiendo a todos los cites con prontitud y claridad. Posteriormente, al cambiarle los terrenos y bajar hacia la parte baja, mantuvo su buen comportamiento, aunque ya midiendo tiempos y administrando su energía. Aun así, regaló galopadas vistosas que arrancaron fuertes aplausos del público. Cada vez que se movía lo hacía con alegría, nobleza y transmisión, dejando una sensación excelente entre los aficionados y convirtiéndose en el verdadero protagonista de la tarde. Con este buen toro de Gerardo Ortega se puso fin a los actos taurinos en la población castellonense, cerrando con nota las fiestas de la barriada de Sant Xotxim, que un año más volvió a demostrar su arraigo, su pasión y su compromiso con la tauromaquia en la comarca de la Plana Baixa.