Autor: torodigital -
Este sábado 22 de agosto de 2026 dieron comienzo las fiestas patronales de San Bartolomé en la localidad castellonense de Nules, una cita marcada por la tradición y el arraigo taurino. La encargada de abrir la programación fue la veterana Peña Cultural Taurina, que volvió a asumir su papel de anfitriona con la seriedad que la caracteriza. Para la ocasión, la peña tenía preparado un astado de la ganadería salmantina de La Campana, un toro bien presentado, de buenas hechuras y expresión seria. Desde que se abrieron el cajón, el animal mostró gran potencia, cruzando la plaza a toda velocidad y saliendo a las calles con un tranco largo y decidido. Sin embargo, esa primera arrancada careció de fijeza, recorriendo el recinto sin marcar querencia ni atender a los cites. A los pocos minutos regresó a la plaza visiblemente fatigado, donde se detuvo para tomar aire. Fue en ese punto donde dejó sus mejores detalles, respondiendo con cierta nobleza a los recortes y mostrando algo más de intención en los encuentros. Tras recuperar fuerzas, el toro volvió a salir a las calles, aunque sin la chispa inicial. Regresó nuevamente a la plaza, donde su lidia se tornó poco vistosa, sin emplearse a fondo y sin terminar de romper en ningún momento. La falta de continuidad y entrega marcó una actuación irregular que no permitió grandes lucimientos. Con ello se dio por concluida la primera jornada taurina en la comarca de la Plana Baixa.

Este sábado 22 de agosto de 2026 dieron comienzo las fiestas patronales de San Bartolomé en la localidad castellonense de Nules, una cita marcada por la tradición y el arraigo taurino. La encargada de abrir la programación fue la veterana Peña Cultural Taurina, que volvió a asumir su papel de anfitriona con la seriedad que la caracteriza. Para la ocasión, la peña tenía preparado un astado de la ganadería salmantina de La Campana, un toro bien presentado, de buenas hechuras y expresión seria. Desde que se abrieron el cajón, el animal mostró gran potencia, cruzando la plaza a toda velocidad y saliendo a las calles con un tranco largo y decidido. Sin embargo, esa primera arrancada careció de fijeza, recorriendo el recinto sin marcar querencia ni atender a los cites. A los pocos minutos regresó a la plaza visiblemente fatigado, donde se detuvo para tomar aire. Fue en ese punto donde dejó sus mejores detalles, respondiendo con cierta nobleza a los recortes y mostrando algo más de intención en los encuentros. Tras recuperar fuerzas, el toro volvió a salir a las calles, aunque sin la chispa inicial. Regresó nuevamente a la plaza, donde su lidia se tornó poco vistosa, sin emplearse a fondo y sin terminar de romper en ningún momento. La falta de continuidad y entrega marcó una actuación irregular que no permitió grandes lucimientos. Con ello se dio por concluida la primera jornada taurina en la comarca de la Plana Baixa.