Autor: torodigital -
Este sábado 8 de agosto de 2026 se retomaba en la Plana Baixa aquello que el fatídico incendio de finales de julio no permitió culminar. En plena Sierra de Espadán, el municipio castellonense de Eslida presentaba un atractivo cartel taurino preparado por dos peñas locales, que ofrecían tres imponentes toros para abrir la tarde. El primero en saltar a las calles fue el ejemplar de la peña Bou del Barranquet, un toro de la ganadería portuguesa de Voltalegre. “Capricho” salió con enorme velocidad, rematando con fuerza en los palos y recorriendo varias veces la pequeña vila. No terminó de centrarse en los recortadores, mostrando más atención hacia la gente situada en los cadafales que hacia los mozos que lo citaban. Su lidia fue intensa, aunque algo dispersa, siempre buscando barrotes y respondiendo con ímpetu a cualquier movimiento. En segundo lugar, llegó el turno de la Peña Taurina de Eslida, que tenía preparados dos astados de distintas ganaderías. El primero en pisar el albero fue un precioso ejemplar de Torreherberos, un toro cuajado y de excelentes hechuras. Salió con chispa hacia el mozo que lo esperaba, demostrando desde el primer instante la clase que llevaba dentro. Se arrancó con fijeza en cada quité, rematando con firmeza y sin descansar un segundo. Alegre, constante y siempre llegando hasta el final, no dio tregua ni a los barrotes, donde remató con bravura cada vez que detectaba movimiento. Su lidia, muy vistosa y de altísimo nivel, convirtió a “Bogavante” en uno de esos toros que los aficionados recordarán durante muchos años. Cerró la tarde “Ventisquillo”, de la ganadería de Escribano Martín, un colorado muy bien armado que salió dando guerra desde el primer instante. Fue codicioso en los cites, bravo en las talanqueras y alegre en cada arrancada. Cumplió con creces, dejando un excelente sabor de boca entre los asistentes y completando una tarde de notable nivel que quedará grabada en la memoria de Eslida por la impecable presentación y el buen juego de los tres toros. Ya entrada la noche se embolaron los tres astados en el mismo orden de la tarde. El primero fue el burel de Voltalegre, de la peña Bou del Barranquet. El toro cambió radicalmente su comportamiento: acudió con codicia a todos los cites, se arrancó con alegría en cada quiebro y respondió a un nivel altísimo, dejando un magnífico sabor de boca. En segundo lugar, se emboló el toro de Torreherberos, el primero de los dos pertenecientes a la Peña Taurina de Eslida. Comenzó con el mismo nivel mostrado por la tarde, rematando a todo y acudiendo con decisión. Con el paso del tiempo se fue resguardando más, conservando su arrancada, pero costándole salir. Cuando lo hacía, lo hacía con fuerza y fijeza, destacando nuevamente por su lidia y dando mucho que hablar entre los aficionados. Por último, llegó el turno del morlaco de Escribano Martín. Empezó bien, pero poco a poco fue a menos, costándole arrancar y acariñándose a sus terrenos. Aun así, cuando se decidía a ir, lo hacía con nobleza y fijeza, recordando el buen nivel que había dejado por la tarde.

Este sábado 8 de agosto de 2026 se retomaba en la Plana Baixa aquello que el fatídico incendio de finales de julio no permitió culminar. En plena Sierra de Espadán, el municipio castellonense de Eslida presentaba un atractivo cartel taurino preparado por dos peñas locales, que ofrecían tres imponentes toros para abrir la tarde. El primero en saltar a las calles fue el ejemplar de la peña Bou del Barranquet, un toro de la ganadería portuguesa de Voltalegre. “Capricho” salió con enorme velocidad, rematando con fuerza en los palos y recorriendo varias veces la pequeña vila. No terminó de centrarse en los recortadores, mostrando más atención hacia la gente situada en los cadafales que hacia los mozos que lo citaban. Su lidia fue intensa, aunque algo dispersa, siempre buscando barrotes y respondiendo con ímpetu a cualquier movimiento. En segundo lugar, llegó el turno de la Peña Taurina de Eslida, que tenía preparados dos astados de distintas ganaderías. El primero en pisar el albero fue un precioso ejemplar de Torreherberos, un toro cuajado y de excelentes hechuras. Salió con chispa hacia el mozo que lo esperaba, demostrando desde el primer instante la clase que llevaba dentro. Se arrancó con fijeza en cada quité, rematando con firmeza y sin descansar un segundo. Alegre, constante y siempre llegando hasta el final, no dio tregua ni a los barrotes, donde remató con bravura cada vez que detectaba movimiento. Su lidia, muy vistosa y de altísimo nivel, convirtió a “Bogavante” en uno de esos toros que los aficionados recordarán durante muchos años. Cerró la tarde “Ventisquillo”, de la ganadería de Escribano Martín, un colorado muy bien armado que salió dando guerra desde el primer instante. Fue codicioso en los cites, bravo en las talanqueras y alegre en cada arrancada. Cumplió con creces, dejando un excelente sabor de boca entre los asistentes y completando una tarde de notable nivel que quedará grabada en la memoria de Eslida por la impecable presentación y el buen juego de los tres toros. Ya entrada la noche se embolaron los tres astados en el mismo orden de la tarde. El primero fue el burel de Voltalegre, de la peña Bou del Barranquet. El toro cambió radicalmente su comportamiento: acudió con codicia a todos los cites, se arrancó con alegría en cada quiebro y respondió a un nivel altísimo, dejando un magnífico sabor de boca. En segundo lugar, se emboló el toro de Torreherberos, el primero de los dos pertenecientes a la Peña Taurina de Eslida. Comenzó con el mismo nivel mostrado por la tarde, rematando a todo y acudiendo con decisión. Con el paso del tiempo se fue resguardando más, conservando su arrancada, pero costándole salir. Cuando lo hacía, lo hacía con fuerza y fijeza, destacando nuevamente por su lidia y dando mucho que hablar entre los aficionados. Por último, llegó el turno del morlaco de Escribano Martín. Empezó bien, pero poco a poco fue a menos, costándole arrancar y acariñándose a sus terrenos. Aun así, cuando se decidía a ir, lo hacía con nobleza y fijeza, recordando el buen nivel que había dejado por la tarde.