Encierro de poder y matices en La Vall d’Alba: seis toros y una mañana de calor y emoción

Autor: torodigital -
La mañana del domingo 23 de agosto de 2026 volvió a convertir a La Vall d’Alba en uno de los epicentros taurinos de la Plana Alta con la suelta del tradicional encierro de seis toros cerriles, un festejo que, año tras año, se ha consagrado y consolidado como uno de los actos más multitudinarios y esperados de sus fiestas patronales.

El Ayuntamiento tenía reseñado un cuajado y vistoso encierro de la ganadería albaceteña de Las Ramblas, una corrida seria y bien presentada que despertaba expectación entre corredores y aficionados. Los toros salieron retrasados, con los cabestros por delante, pero muy pendientes de todo, sin dejarse tapar por los bueyes. Esa actitud provocó que prácticamente hicieran la carrera solos, generando momentos de peligro y obligando a los corredores a emplearse a fondo en varios tramos del recorrido. En la parte final se vivieron bonitas carreras, con cuatro toros por delante y uno rezagado, situación que creó instantes de caos y riesgo. El quinto burel, más parado, se detuvo en varias ocasiones, siendo conducido con temple y valentía por los mozos, que demostraron oficio y serenidad en una mañana exigente. Tras el encierro se exhibió un bonito ejemplar colorado, uno de los toros que había corrido previamente. El astado salió fuerte y con decisión, acudiendo con ímpetu al recortador que lo esperaba y provocando un pequeño percance sin consecuencias graves. El toro mantuvo siempre una embestida franca, arrancándose desde lejos, entrando con nobleza al quiebro y acudiendo a todos los cites que se le ofrecieron. Su comportamiento dejó buenas sensaciones y sacó los aplausos del numeroso público que llenaba el recinto.