Autor: torodigital -
Nules afrontaba este viernes 28 de agosto de 2026 la recta final de las fiestas patronales de San Bertomeu, y la Comisión del Bou quiso mantener el nivel con un astado de la ganadería salmantina Loreto Charro. El ejemplar, bien presentado, serio de cara y con defensas de buen trazo, irrumpió en la plaza con solvencia y decisión, acudiendo pronto al mozo que lo esperaba en la salida. En los primeros embroques mostró nobleza y buen son, aunque tras cada encuentro tendía a salir algo suelto, sin terminar de fijar querencia en los primeros compases. Poco después decidió marcharse a recorrer las amplias y laberínticas calles del casco antiguo, donde encontró un terreno más propicio para su embestida. Volvió enseguida al punto de partida, y fue entonces cuando se vio su mayor evolución, creciendo en entrega y mostrando más claridad en las arrancadas. La conexión entre toro y recortadores fue a más, los mozos supieron darle tiempos, dejarlo respirar y medir los cites, lo que permitió una lidia vistosa y bien llevada, con momentos de auténtico lucimiento. En la parte final de la tarde, el Loreto Charro se arrancó con mucha alegría a los quiebros, demostrando movilidad, transmisión y un punto de chispa que animó al público. Dejó bonitos detalles, especialmente en las calles más estrechas, donde se sintió cómodo y respondió con prontitud a cada provocación. Una actuación completa y entretenida que encajó a la perfección en el penúltimo día de actos taurinos de la población de la Plana Baixa.

Nules afrontaba este viernes 28 de agosto de 2026 la recta final de las fiestas patronales de San Bertomeu, y la Comisión del Bou quiso mantener el nivel con un astado de la ganadería salmantina Loreto Charro. El ejemplar, bien presentado, serio de cara y con defensas de buen trazo, irrumpió en la plaza con solvencia y decisión, acudiendo pronto al mozo que lo esperaba en la salida. En los primeros embroques mostró nobleza y buen son, aunque tras cada encuentro tendía a salir algo suelto, sin terminar de fijar querencia en los primeros compases. Poco después decidió marcharse a recorrer las amplias y laberínticas calles del casco antiguo, donde encontró un terreno más propicio para su embestida. Volvió enseguida al punto de partida, y fue entonces cuando se vio su mayor evolución, creciendo en entrega y mostrando más claridad en las arrancadas. La conexión entre toro y recortadores fue a más, los mozos supieron darle tiempos, dejarlo respirar y medir los cites, lo que permitió una lidia vistosa y bien llevada, con momentos de auténtico lucimiento. En la parte final de la tarde, el Loreto Charro se arrancó con mucha alegría a los quiebros, demostrando movilidad, transmisión y un punto de chispa que animó al público. Dejó bonitos detalles, especialmente en las calles más estrechas, donde se sintió cómodo y respondió con prontitud a cada provocación. Una actuación completa y entretenida que encajó a la perfección en el penúltimo día de actos taurinos de la población de la Plana Baixa.