Autor: torodigital -
El lunes 27 de julio de 2026 continuaron las exhibiciones taurinas en Moncofa con el segundo desafío ganadero de las fiestas patronales, un duelo que enfrentó a dos hierros de personalidad muy distinta: La Paloma, de Xaló (Alicante), y Hermanos Cali, de Moixent (Valencia). Cada ganadería presentó tres vaquillas y un toro, configurando una tarde que ofreció matices diferentes respecto al desafío anterior. Las vacas de ambos hierros trabajaron principalmente por el suelo, buscando los recortadores con intención y llegando con fuerza hasta los barrotes. Hubo rodadas largas y ajustadas, en las que los rodadores tuvieron que templar y medir muy bien los terrenos para sacarles partido. La Paloma mostró animales serios, de arrancada franca y nobleza en la embestida, mientras que El Cali presentó vacas más temperamentalmente cambiantes, con acciones de chispa que obligaron a los aficionados a estar atentos en cada lance. El toro de La Paloma dejó detalles de movilidad y entrega, rematando con decisión en tablas. Por su parte, el toro de El Cali, más reservado de salida, terminó creciendo en la lidia y regaló un par de arrancadas que levantaron aplausos en los cadafales. La tarde, pese a quedar algo fría en su tramo final, reunió a una gran cantidad de público, que llenó la plaza y acompañó con entusiasmo cada acción de los animales. El ambiente fue de auténtica afición, con comentarios, análisis y comparativas entre ganaderías que enriquecieron el desafío.

El lunes 27 de julio de 2026 continuaron las exhibiciones taurinas en Moncofa con el segundo desafío ganadero de las fiestas patronales, un duelo que enfrentó a dos hierros de personalidad muy distinta: La Paloma, de Xaló (Alicante), y Hermanos Cali, de Moixent (Valencia). Cada ganadería presentó tres vaquillas y un toro, configurando una tarde que ofreció matices diferentes respecto al desafío anterior. Las vacas de ambos hierros trabajaron principalmente por el suelo, buscando los recortadores con intención y llegando con fuerza hasta los barrotes. Hubo rodadas largas y ajustadas, en las que los rodadores tuvieron que templar y medir muy bien los terrenos para sacarles partido. La Paloma mostró animales serios, de arrancada franca y nobleza en la embestida, mientras que El Cali presentó vacas más temperamentalmente cambiantes, con acciones de chispa que obligaron a los aficionados a estar atentos en cada lance. El toro de La Paloma dejó detalles de movilidad y entrega, rematando con decisión en tablas. Por su parte, el toro de El Cali, más reservado de salida, terminó creciendo en la lidia y regaló un par de arrancadas que levantaron aplausos en los cadafales. La tarde, pese a quedar algo fría en su tramo final, reunió a una gran cantidad de público, que llenó la plaza y acompañó con entusiasmo cada acción de los animales. El ambiente fue de auténtica afición, con comentarios, análisis y comparativas entre ganaderías que enriquecieron el desafío.