Autor: torodigital -
La noche del pasado viernes puso el broche de oro a las fiestas de San Joan de Nules con la esperada embolada de “Virtual”, astado de la ganadería Domínguez Camacho, que ya por la tarde había dejado un juego tan completo como espectacular. El público acudía con la expectativa alta, y el toro no tardó en confirmar que aún tenía mucho que decir. Tras una embolada limpia y vistosa, ejecutada con solvencia por los emboladores, y una cortada de cuerda precisa, el toro se centró en la zona de la arena. La comisión, consciente del potencial del animal, había regado previamente el terreno para favorecer las arrancadas y el lucimiento del burel. Ese detalle técnico se notó desde el primer instante: “Virtual” se movió con alegría, firmeza y transmisión. El astado ofreció un repertorio variado y de gran calidad, acudiendo con prontitud a los cites, siguiendo siempre el hilo y regalando arrancadas a quiebros y rodadas que levantaron al público. Su comportamiento fue de menos a más, manteniendo la chispa y la entrega durante toda la lidia en la arena, donde los más valientes pudieron disfrutar de un toro serio, atento y con mucha presencia. Cuando decidió abandonar el centro del recinto, “Virtual” se lanzó a corretear las calles de la barriada, recorriendo San Joan con ese punto de bravura que tanto gusta en las noches de embolada. Allí completó su lidia, dejando una sensación general de satisfacción y cerrando la jornada con un nivel notable.

La noche del pasado viernes puso el broche de oro a las fiestas de San Joan de Nules con la esperada embolada de “Virtual”, astado de la ganadería Domínguez Camacho, que ya por la tarde había dejado un juego tan completo como espectacular. El público acudía con la expectativa alta, y el toro no tardó en confirmar que aún tenía mucho que decir. Tras una embolada limpia y vistosa, ejecutada con solvencia por los emboladores, y una cortada de cuerda precisa, el toro se centró en la zona de la arena. La comisión, consciente del potencial del animal, había regado previamente el terreno para favorecer las arrancadas y el lucimiento del burel. Ese detalle técnico se notó desde el primer instante: “Virtual” se movió con alegría, firmeza y transmisión. El astado ofreció un repertorio variado y de gran calidad, acudiendo con prontitud a los cites, siguiendo siempre el hilo y regalando arrancadas a quiebros y rodadas que levantaron al público. Su comportamiento fue de menos a más, manteniendo la chispa y la entrega durante toda la lidia en la arena, donde los más valientes pudieron disfrutar de un toro serio, atento y con mucha presencia. Cuando decidió abandonar el centro del recinto, “Virtual” se lanzó a corretear las calles de la barriada, recorriendo San Joan con ese punto de bravura que tanto gusta en las noches de embolada. Allí completó su lidia, dejando una sensación general de satisfacción y cerrando la jornada con un nivel notable.