Autor: torodigital -
La localidad castellonense de Eslida vivió este sábado 11 de abril de 2026 una intensa y emotiva mañana taurina dentro de sus fiestas en honor a Sant Vicent. La Penya Taurina Sant Vicent fue la encargada de presentar en la calle un astado de la prestigiosa ganadería burgalesa de Antonio Bañuelos, un toro colorado de seria presencia que despertó expectación desde que asomó por la puerta del cajón. El ejemplar realizó una salida vistosa y franca, arrancándose con decisión hacia el recortador que lo esperaba en el centro del recinto. Desde los primeros compases se apreció que el toro mostraba merma de visión en un ojo, circunstancia que, lejos de restarle emoción, acentuó su bravura: el animal se desplazó con fuerza, con codicia y siempre buscando al hombre, demostrando un comportamiento exigente y de interés. La exhibición fue creciendo en intensidad. Los recortadores, muy animados por el ambiente festivo y por la respuesta del toro, ejecutaron todas las suertes del repertorio: quiebros templados, rodadas ajustadas y saltos de gran plasticidad. El momento culminante llegó con un triple salto encadenado, una acción de enorme dificultad que levantó al público de sus asientos y fue premiada con una fuerte ovación por parte de los numerosos aficionados que llenaban las calles del recorrido. El astado, que mantuvo su movilidad y su seriedad durante toda la lidia, mostró complicaciones a la hora de ser conducido a corrales. Reacio a entrar, obligó a los rodadores a emplearse a fondo y finalmente tuvo que ser enlazado para completar el encierro, poniendo así punto final a una mañana vibrante y cargada de emoción en Eslida. La Penya Taurina Sant Vicent volvió a demostrar su compromiso con la fiesta y su apuesta por el toro en la calle, dejando una jornada para el recuerdo en el corazón de la Serra d’Espadà.

La localidad castellonense de Eslida vivió este sábado 11 de abril de 2026 una intensa y emotiva mañana taurina dentro de sus fiestas en honor a Sant Vicent. La Penya Taurina Sant Vicent fue la encargada de presentar en la calle un astado de la prestigiosa ganadería burgalesa de Antonio Bañuelos, un toro colorado de seria presencia que despertó expectación desde que asomó por la puerta del cajón. El ejemplar realizó una salida vistosa y franca, arrancándose con decisión hacia el recortador que lo esperaba en el centro del recinto. Desde los primeros compases se apreció que el toro mostraba merma de visión en un ojo, circunstancia que, lejos de restarle emoción, acentuó su bravura: el animal se desplazó con fuerza, con codicia y siempre buscando al hombre, demostrando un comportamiento exigente y de interés. La exhibición fue creciendo en intensidad. Los recortadores, muy animados por el ambiente festivo y por la respuesta del toro, ejecutaron todas las suertes del repertorio: quiebros templados, rodadas ajustadas y saltos de gran plasticidad. El momento culminante llegó con un triple salto encadenado, una acción de enorme dificultad que levantó al público de sus asientos y fue premiada con una fuerte ovación por parte de los numerosos aficionados que llenaban las calles del recorrido. El astado, que mantuvo su movilidad y su seriedad durante toda la lidia, mostró complicaciones a la hora de ser conducido a corrales. Reacio a entrar, obligó a los rodadores a emplearse a fondo y finalmente tuvo que ser enlazado para completar el encierro, poniendo así punto final a una mañana vibrante y cargada de emoción en Eslida. La Penya Taurina Sant Vicent volvió a demostrar su compromiso con la fiesta y su apuesta por el toro en la calle, dejando una jornada para el recuerdo en el corazón de la Serra d’Espadà.