Autor: torodigital -
La Vall d’Uixó volvió a sentir este sábado 25 de abril de 2026 el pulso de sus raíces taurinas. Diez años han tenido que pasar para que la capital del toro recuperara las tradicionales Fiestas del Campanar, celebradas este año con motivo del centenario de la conclusión de la fachada de la iglesia de la Asunción. La plaza homónima, epicentro emocional de la vila, se engalanó para la ocasión y presentó un lleno absoluto en su primer día taurino, que anunciaba un cartel de categoría con dos astados del prestigioso hierro de Domínguez Camacho. El primero en pisar la arena fue “Fundy”, un toro bonito, bien hecho, cuajado y de impecable lámina. Desde su salida mostró poder y transmisión, arrancándose con ímpetu hacia la calle para, acto seguido, regresar al recinto y regalar los primeros momentos de emoción de la tarde. El animal respondió con prontitud a los quiebros y rodadas, siempre atento, siempre metido en la lidia, demostrando un comportamiento serio y exigente. Tras una primera vuelta por las calles de la vila, regresó nuevamente a la plaza, donde volvió a dejar instantes de interés. Finalmente, se cerró con ciertas complicaciones, sin permitir el lucimiento final al no dejarse enlazar con facilidad. El segundo de la tarde, “Tocador”, patrocinado por la Peña Amics del Campanar, fue un castaño de buenas hechuras, cuajado y con presencia. Salió con fuerza hacia el recortador que lo esperaba, pero pronto tomó las calles, donde se vivió el momento más comprometido de la jornada. En una salida de rodada, el toro se fue con violencia contra los barrotes de una vivienda, alcanzando a un hombre de malas maneras. Pese al susto, el incidente no revistió consecuencias graves. El astado continuó su lidia con arrancadas largas, de huida, saliendo suelto del embroque y manteniendo siempre la incertidumbre. Aun así, volvió a prender a un aficionado, esta vez sin daños importantes, antes de ser finalmente encerrado. Con el cierre de “Tocador” se puso punto final a una tarde intensa, emotiva y simbólica. La Vall d’Uixó recuperó por fin el latido taurino de la plaza de la Asunción, devolviendo a sus vecinos y aficionados la esencia de unas fiestas que forman parte de su identidad. El Campanar volvió a sonar, y lo hizo con toros, emoción y tradición.

La Vall d’Uixó volvió a sentir este sábado 25 de abril de 2026 el pulso de sus raíces taurinas. Diez años han tenido que pasar para que la capital del toro recuperara las tradicionales Fiestas del Campanar, celebradas este año con motivo del centenario de la conclusión de la fachada de la iglesia de la Asunción. La plaza homónima, epicentro emocional de la vila, se engalanó para la ocasión y presentó un lleno absoluto en su primer día taurino, que anunciaba un cartel de categoría con dos astados del prestigioso hierro de Domínguez Camacho. El primero en pisar la arena fue “Fundy”, un toro bonito, bien hecho, cuajado y de impecable lámina. Desde su salida mostró poder y transmisión, arrancándose con ímpetu hacia la calle para, acto seguido, regresar al recinto y regalar los primeros momentos de emoción de la tarde. El animal respondió con prontitud a los quiebros y rodadas, siempre atento, siempre metido en la lidia, demostrando un comportamiento serio y exigente. Tras una primera vuelta por las calles de la vila, regresó nuevamente a la plaza, donde volvió a dejar instantes de interés. Finalmente, se cerró con ciertas complicaciones, sin permitir el lucimiento final al no dejarse enlazar con facilidad. El segundo de la tarde, “Tocador”, patrocinado por la Peña Amics del Campanar, fue un castaño de buenas hechuras, cuajado y con presencia. Salió con fuerza hacia el recortador que lo esperaba, pero pronto tomó las calles, donde se vivió el momento más comprometido de la jornada. En una salida de rodada, el toro se fue con violencia contra los barrotes de una vivienda, alcanzando a un hombre de malas maneras. Pese al susto, el incidente no revistió consecuencias graves. El astado continuó su lidia con arrancadas largas, de huida, saliendo suelto del embroque y manteniendo siempre la incertidumbre. Aun así, volvió a prender a un aficionado, esta vez sin daños importantes, antes de ser finalmente encerrado. Con el cierre de “Tocador” se puso punto final a una tarde intensa, emotiva y simbólica. La Vall d’Uixó recuperó por fin el latido taurino de la plaza de la Asunción, devolviendo a sus vecinos y aficionados la esencia de unas fiestas que forman parte de su identidad. El Campanar volvió a sonar, y lo hizo con toros, emoción y tradición.