Autor: torodigital -
Las fiestas de Carnaval continuaron este sábado 14 de febrero de 2026 en la localidad portuguesa de Lageosa da Raya, que volvió a vestirse de ambiente taurino para celebrar una animada tarde de vacas. El festejo contó con reses de la ganadería lusa de Cunha e Silva, hierro habitual en estos eventos populares y bien conocido por el público de la zona. Las vacas ofrecieron un juego variado y entretenido, con ejemplares que exigieron a los más atrevidos y otros que permitieron lucimiento y cercanías. Hubo arrancadas alegres, embestidas templadas y algún que otro derrote que mantuvo la emoción en los tendidos. El público, numeroso y entregado, disfrutó con cada salida al ruedo improvisado. Los aficionados más valientes no dudaron en ponerse delante, demostrando oficio, gusto y respeto por la embestida. Se vieron recortes ajustados, quiebros de mérito y algún detalle de buen toreo a cuerpo limpio que arrancó ovaciones sinceras. La tarde, sin excesos, pero con momentos de calidad, dejó el sabor de esas jornadas camperas que tanto identifican a la afición rayana. En definitiva, una bonita tarde taurina en tierras lusas, donde tradición, fiesta y bravura volvieron a encontrarse para mantener vivo el espíritu del Carnaval en Lageosa da Raya.

Las fiestas de Carnaval continuaron este sábado 14 de febrero de 2026 en la localidad portuguesa de Lageosa da Raya, que volvió a vestirse de ambiente taurino para celebrar una animada tarde de vacas. El festejo contó con reses de la ganadería lusa de Cunha e Silva, hierro habitual en estos eventos populares y bien conocido por el público de la zona. Las vacas ofrecieron un juego variado y entretenido, con ejemplares que exigieron a los más atrevidos y otros que permitieron lucimiento y cercanías. Hubo arrancadas alegres, embestidas templadas y algún que otro derrote que mantuvo la emoción en los tendidos. El público, numeroso y entregado, disfrutó con cada salida al ruedo improvisado. Los aficionados más valientes no dudaron en ponerse delante, demostrando oficio, gusto y respeto por la embestida. Se vieron recortes ajustados, quiebros de mérito y algún detalle de buen toreo a cuerpo limpio que arrancó ovaciones sinceras. La tarde, sin excesos, pero con momentos de calidad, dejó el sabor de esas jornadas camperas que tanto identifican a la afición rayana. En definitiva, una bonita tarde taurina en tierras lusas, donde tradición, fiesta y bravura volvieron a encontrarse para mantener vivo el espíritu del Carnaval en Lageosa da Raya.