Autor: torodigital -
El sábado 10 de enero de 2026 marcó el arranque oficial de los festejos taurinos del nuevo año. La localidad de Alcudia de Veo, enclavada en pleno corazón de la Sierra de Espadán, volvió a ser la más madrugadora de la provincia de Castellón al celebrar el primer toro cerril del año y abrir así el ciclo taurino en honor a San Antonio Abad, patrón de la población. La tarde comenzó con la suelta del primer astado, un ejemplar de la ganadería jienense de Los Ronceles, patrocinado por Paco Osuna. El toro, serio y bien presentado, salió con brío hacia la plaza, sorprendiendo de inicio al recortador que lo esperaba y obligándolo a emplearse a fondo. Tras ese primer envite, el burel alternó constantes idas y venidas entre la plaza y las calles, manteniendo la atención del público durante toda su lidia. Cuando se le exigía, el animal respondía, dejando ver su fondo y permitiendo algunos recortes de mérito que arrancaron los primeros aplausos de la tarde. Finalmente, fue encerrado para dar paso al segundo protagonista del festejo. En segundo lugar, se soltó el tradicional “bou del poble”, un ejemplar de la ganadería de Héctor Guerrero, muy esperado por los vecinos. El toro salió con chispa, acudiendo con codicia a los primeros quites y mostrando movilidad en sus arrancadas. Tras una primera fase más intensa, el animal optó por marcharse a las calles, donde completó varias vueltas antes de regresar a la plaza. A partir de ese momento, su comportamiento se tornó más templado, realizando una lidia más discreta y sin emplearse en exceso, aunque siempre manteniendo la atención del público. Su presencia se prolongó hasta casi el anochecer invernal, envolviendo a la pequeña población de la Plana Baixa en ese ambiente taurino tan característico de las celebraciones de San Antonio.

El sábado 10 de enero de 2026 marcó el arranque oficial de los festejos taurinos del nuevo año. La localidad de Alcudia de Veo, enclavada en pleno corazón de la Sierra de Espadán, volvió a ser la más madrugadora de la provincia de Castellón al celebrar el primer toro cerril del año y abrir así el ciclo taurino en honor a San Antonio Abad, patrón de la población. La tarde comenzó con la suelta del primer astado, un ejemplar de la ganadería jienense de Los Ronceles, patrocinado por Paco Osuna. El toro, serio y bien presentado, salió con brío hacia la plaza, sorprendiendo de inicio al recortador que lo esperaba y obligándolo a emplearse a fondo. Tras ese primer envite, el burel alternó constantes idas y venidas entre la plaza y las calles, manteniendo la atención del público durante toda su lidia. Cuando se le exigía, el animal respondía, dejando ver su fondo y permitiendo algunos recortes de mérito que arrancaron los primeros aplausos de la tarde. Finalmente, fue encerrado para dar paso al segundo protagonista del festejo. En segundo lugar, se soltó el tradicional “bou del poble”, un ejemplar de la ganadería de Héctor Guerrero, muy esperado por los vecinos. El toro salió con chispa, acudiendo con codicia a los primeros quites y mostrando movilidad en sus arrancadas. Tras una primera fase más intensa, el animal optó por marcharse a las calles, donde completó varias vueltas antes de regresar a la plaza. A partir de ese momento, su comportamiento se tornó más templado, realizando una lidia más discreta y sin emplearse en exceso, aunque siempre manteniendo la atención del público. Su presencia se prolongó hasta casi el anochecer invernal, envolviendo a la pequeña población de la Plana Baixa en ese ambiente taurino tan característico de las celebraciones de San Antonio.