Autor: torodigital -
Las fiestas del Santísimo Cristo de la Junquera vivieron este sábado 17 de enero de 2026 una de sus jornadas más esperadas en Xilxes. La peña taurina Els Jovens había confeccionado un cartel con dos toros de distintas procedencias, apostando por variedad y emoción para una tarde que reunió a numeroso público en las calles de la localidad castellonense. El festejo arrancó con un serio y bien presentado astado de Voltalegre, que salió con viveza y cierta picardía, provocando más de un susto en sus primeros compases. El toro buscó pronto las calles más estrechas, donde los mozos tuvieron que aplicarse en quites oportunos y de mérito. Sin embargo, pese a su movilidad inicial, el animal no terminó de entregarse durante el resto de la lidia, optando por un comportamiento más reservón. Finalmente fue encerrado sin mayores complicaciones para dar paso al segundo ejemplar de la tarde. El turno correspondió a un burraco de Torrestrella, que desde su salida mostró otra dimensión. El toro rompió rápido hacia la calle colindante, pero busco pronto a la arena, donde comenzó a enseñar sus virtudes. Allí se vio la mejor versión del astado: un animal con clase, prontitud y repetición, que dejó arrancadas limpias y embestidas encadenadas con codicia. Su comportamiento, más completo y sostenido, logró conectar con el público, que premió con aplausos cada una de sus acometidas. Tras lucirse, el Torrestrella continuó su recorrido por las calles más amplias del municipio, manteniendo el interés y el respeto de los aficionados hasta su encierro final. La jornada concluyó con un ambiente plenamente taurino, dejando en Xilxes el sabor de una tarde variada y emocionante, marcada por la nobleza del segundo toro y la entrega de los mozos que participaron en ambos festejos.

Las fiestas del Santísimo Cristo de la Junquera vivieron este sábado 17 de enero de 2026 una de sus jornadas más esperadas en Xilxes. La peña taurina Els Jovens había confeccionado un cartel con dos toros de distintas procedencias, apostando por variedad y emoción para una tarde que reunió a numeroso público en las calles de la localidad castellonense. El festejo arrancó con un serio y bien presentado astado de Voltalegre, que salió con viveza y cierta picardía, provocando más de un susto en sus primeros compases. El toro buscó pronto las calles más estrechas, donde los mozos tuvieron que aplicarse en quites oportunos y de mérito. Sin embargo, pese a su movilidad inicial, el animal no terminó de entregarse durante el resto de la lidia, optando por un comportamiento más reservón. Finalmente fue encerrado sin mayores complicaciones para dar paso al segundo ejemplar de la tarde. El turno correspondió a un burraco de Torrestrella, que desde su salida mostró otra dimensión. El toro rompió rápido hacia la calle colindante, pero busco pronto a la arena, donde comenzó a enseñar sus virtudes. Allí se vio la mejor versión del astado: un animal con clase, prontitud y repetición, que dejó arrancadas limpias y embestidas encadenadas con codicia. Su comportamiento, más completo y sostenido, logró conectar con el público, que premió con aplausos cada una de sus acometidas. Tras lucirse, el Torrestrella continuó su recorrido por las calles más amplias del municipio, manteniendo el interés y el respeto de los aficionados hasta su encierro final. La jornada concluyó con un ambiente plenamente taurino, dejando en Xilxes el sabor de una tarde variada y emocionante, marcada por la nobleza del segundo toro y la entrega de los mozos que participaron en ambos festejos.