Autor: torodigital -
Este sábado 24 de enero de 2026 concluyeron los actos taurinos de las fiestas de San Antoni en la localidad castellonense de Betxí, una jornada marcada por el frío y por un contraste evidente entre los dos astados que pisaron las calles. La tarde abrió con un burel de la ganadería de Capota, un ejemplar que salió con excesiva parsimonia de los corrales. Apenas avanzó unos metros desde la zona de salida y pronto evidenció su falta de entrega. Su lidia resultó discreta, sin transmisión ni emoción, y tampoco llegó a emplearse con los recortadores que lo citaron con insistencia. El ambiente, ya de por sí helado, quedó aún más apagado hasta que el animal fue encerrado para dar paso al verdadero atractivo del día. La Peña Grandes Aficionados Taurinos de Betxí había reservado para el cierre un astado de la prestigiosa ganadería extremeña de Jandilla, y el cambio de tono fue inmediato. El toro irrumpió en la plaza con ímpetu, metiéndose de lleno en el juego de los mozos que lo esperaban al alimón. Tras los primeros compases, tomó la calle colindante, donde mostró una evolución creciente y un comportamiento más definido. El jandilla acudió con prontitud a todos los cites, entregándose en cada arrancada y dejando detalles de calidad que levantaron el ánimo de los presentes. Su movilidad, su nobleza y su forma de humillar permitieron a los recortadores lucirse y ofrecieron los momentos más destacados de la tarde. Cumplió con creces su cometido y logró que los aficionados, pese al frío intenso que envolvía la Plana Baixa, se marcharan con un sabor de boca mucho más cálido y satisfecho. Una despedida digna para los festejos de San Antoni en Betxí, donde el toro de Jandilla terminó por rescatar una tarde que había comenzado sin brillo.

Este sábado 24 de enero de 2026 concluyeron los actos taurinos de las fiestas de San Antoni en la localidad castellonense de Betxí, una jornada marcada por el frío y por un contraste evidente entre los dos astados que pisaron las calles. La tarde abrió con un burel de la ganadería de Capota, un ejemplar que salió con excesiva parsimonia de los corrales. Apenas avanzó unos metros desde la zona de salida y pronto evidenció su falta de entrega. Su lidia resultó discreta, sin transmisión ni emoción, y tampoco llegó a emplearse con los recortadores que lo citaron con insistencia. El ambiente, ya de por sí helado, quedó aún más apagado hasta que el animal fue encerrado para dar paso al verdadero atractivo del día. La Peña Grandes Aficionados Taurinos de Betxí había reservado para el cierre un astado de la prestigiosa ganadería extremeña de Jandilla, y el cambio de tono fue inmediato. El toro irrumpió en la plaza con ímpetu, metiéndose de lleno en el juego de los mozos que lo esperaban al alimón. Tras los primeros compases, tomó la calle colindante, donde mostró una evolución creciente y un comportamiento más definido. El jandilla acudió con prontitud a todos los cites, entregándose en cada arrancada y dejando detalles de calidad que levantaron el ánimo de los presentes. Su movilidad, su nobleza y su forma de humillar permitieron a los recortadores lucirse y ofrecieron los momentos más destacados de la tarde. Cumplió con creces su cometido y logró que los aficionados, pese al frío intenso que envolvía la Plana Baixa, se marcharan con un sabor de boca mucho más cálido y satisfecho. Una despedida digna para los festejos de San Antoni en Betxí, donde el toro de Jandilla terminó por rescatar una tarde que había comenzado sin brillo.