Un ejemplar de Juan Pedro Domecq fue la gran atracción para los aficionados

Autor: Patricia Rodríguez
Sus deseos son órdenes. Y ayer Almassora apostó por un toro de encaste Domecq como Bou del Poble. Así se lo habían solicitado los rodadors de la localidad a la concejala, Isladis Falcó, que, junto a la Comissió del Bou, eligió un toro de Juan Pedro Domecq que ayer abrió plaza en la última tarde de bous al carrer del Roser. A Jadeo lo templó Borja de salida, con una bandera de España en mano. Por cierto, una de tantas de las que lucían en la plaza Mayor. Lo apretó a la rodada y César Palacios estuvo al quite. También en apuros se vio uno de los rodaores en La Picaora, cuando quedó a merced del toro tras ejecutar el quiebro.
De nuevo, los compañeros fueron en su ayuda. Un compañerismo que en el mundo del toro se lleva al extremo de la solidaridad. No en vano, mientras el Juampedro recorría la Vila, la plaza de toros de Valencia acogía un festival taurino a beneficio del cáncer y por la ilusión de Adrián, un niño aficionado. Expectación desbordaban ayer las peñas patrocinadoras, como Aficionats al Bou, que financiaron el segundo ejemplar de la jornada. Esbelto, de Peñas Blancas, también atendió a las órdenes de Borja de salida. Transmitió peligro en sus primeros minutos en las calles, por donde lo guiaron aficionados y grandes corredores de encierros como David Úbeda. Basó sulidia en La Picaora, con tres quiebros que firmó Patricio. Cerró tarde un toro de Los Ronceles con el que se puso César Palacios a puerta. No le permitió el lucimiento del salida el de las peñas San Fermín, T’Empujen, Amigues del Bou, Maracay y El Retiro, que basó su actuación en La Picaora. Ganador resultó rematador y respondió a los quites sobre la arena.