ASALTAR EL ESCALAFÓN

Autor: Alvaro Ignacio Muñoz
https://goo.gl/photos/TZwfjPoRnvVinfbo7Tercera jornada de la Semana Cultural del Club Taurino Talaverano con la presencia de tres firmes
realidades del escalafón taurino como Emilio de Justo, Francisco José Espada y Gonzalo Caballero.
El acto, moderado por el secretario del club taurino, ha repasado la vertiente humana, profesional y
social de los toreros. Adjuntamos lo más destacado del acto.
Gonzalo Caballero apuntó que se hizo torero al ver a José Tomás en Linares mientras que los otros
dos espadas apuntaron que todo se debió al contacto con el toro de su tierra.
Los toreros apuntaron a que se pierden cosas de la infancia y se madura con mayor prontitud pero
que el estar delante del toro es una sensación que lo compensa todo.
El miedo al fracaso y al de “los rizos” son superados con mentalización por parte de unos espadas
que apuntaron a los duros momentos previos a trenzar el paseíllo donde es necesario la mayor
intimidad.
La perdida del misterio del torero a cambio de la cercanía fue el siguiente punto de la charla en la
que los coletas apuntaron la necesidad de estar con los aficionados, los mismos que luego acudirán
a las plazas.
Emilio de Justo apuntó que el torero ha perdido su rol de héroe y mitológico en una sociedad que no
valora al torero. Francisco José Espada apuntó en la misma dirección por culpa del cambio de la
sociedad y Gonzalo Caballero coincidió con ellos pero destacando que el aficionado todavía
mantiene ese respeto a la figura del torero.
Los tres apostaron por la unión como elemento de arreglar la situación que vive el toro pese a la
naturaleza egoísta de los toreros en una profesión que es individualista.
Tardes claves en su carrera fueron superadas con la embestida del Victorino en Hervás, el triunfo en
Cuenca en la alternativa o la alternativa en Madrid respectivamente.
Para acabar los tres apuntaron a Madrid como elemento clave para el 2016 antes de vivir momentos
realmente cariñosos al animar a dos jóvenes novilleros (Luis y Guillermo Muñoz) de la escuela de
Pepino a que disfrutaran de su pasión, a querer, querer y querer, y que si das todo el toro te lo
recompensa. Todo ello ante la admiración de los chavales que luego pudieron hacerse una foto con
los maestros.