Una imagen vale más que mil palabras

Autor: Juan Sebastián Gimeno
https://plus.google.com/photos/114440520016545509066/albums/6040763542719858977
La fotografía es el arte y la técnica de obtener imágenes duraderas debidas a la acción de la luz. Diferente es la realidad que el ojo humano es capaz de definir a su gusto o conciencia suya. Día a día vemos en los medios de comunicación imágenes de percances taurinos que según la óptica de visión, cambia la opinión de la misma, ya que encontramos en una misma instantánea varios pies de foto tan distantes como del día a la noche, acomodándose su pie de foto a sus creencias u obligaciones editoriales e incluso políticas.
Cuando el fotógrafo a publicado solo una foto que cobrada o altruistamente a expuesto en un medio de comunicación con toda su libertad, que algunos quieren coartar con el calificativo de anti taurino. La ignorancia de algunas personas es alarmante en este apartado al pedir en algunos casos la aprobación de su publicación por el afectado. En mi mente no imagino ni entra la escena de Paco Cano Lorenza "Canito" preguntando a Manuel Laureano Rodríguez Sánchez, más conocido como Manolete o a sus familiares, si podía publicar la foto de su cogida mortal. Son cosas que no entendería si se produjeran, ya que se producen en un sitio público, al igual que las cogidas que se producen en nuestras calles o recintos taurinos en la que los asistentes tienen la condición de participantes en los festejos taurinos tradicionales. A los efectos de lo dispuesto en el reglamento, las personas que libre y voluntariamente toman parte en los mismos, asumiendo el riesgo y responsabilidad que se deriva de su participación, o se encuentran en el recinto de celebración del festejo por el que puede circular la res. La hipocresía es una virtud muy arraigada en nuestros festejos populares, ya que piensan algunos que con la publicación de fotos de cogidas, hacen un flaco favor a la fiesta y que van a terminar con ella. Cuando en una fracción de segundo solo se muestra la realidad de lo acontecido en ese momento, que no podrá cambiar la opinión de algún iluminado que se cree el salvador de la fiesta, que verterá sobre el fotógrafo todo tipo de despropósitos. La verdad y la realidad se distraen muy claramente con paños calientes en el mundo de los festejos populares, donde las crónicas y las fotos en los medios especializados son políticamente correctas. Seria hora de empezar a llamar las cosas por su nombre y publicar fotografías que sin herir la sensibilidad del espectador, den fe a la realidad de lo acontecido en las diversas fiestas de nuestros pueblos. Reconozcamos pese al sacrificio, dedicación y esfuerzo de los numerosos miembros de comisiones, peñas, ayuntamientos y organizadores, que cuando el toro elegido y exhibidó es malo, feo o pequeño, no busquemos adjetivos para decir otra cosa. No contemplo la posibilidad de que en un medio taurino especializado del toro en la plaza, se produzca una cogida del tipo que sea en la corrida de ese día y en un espacio muy corto de tiempo, no este gráficamente plasmado lo acontecido. Sería impensable hasta para estos puritanos salvadores de la fiesta. ¿Porque no ocurre esto en los festejos populares?  Las razones pueden ser muchas, pero la verdad no está reñida con la información. Impunidad fotográfica parece que tengan los numerosos fotógrafos taurinos que cubren los encierros de San Fermín, donde para estos aficionados reacios a ver cogidas, son estos últimos dignos de admiración, y te encuentras con serias críticas e insultos cuando el mismo fotógrafo se desplaza a cubrir un encierro donde se produce una cogida en una localidad de nuestra geografía. Es muy lamentable oír, cuando al fotógrafo se le hacen objeciones como esta por parte de aficionados, organizadores o responsables taurinos e incluso por concejales de fiestas con frases como esta: ES QUE SOLO SABEN SACAR A MENORES TOREANDO EN LAS FOTOS, BORRACHOS Y COGIDAS. Cuando el fotógrafo es un mero espectador mudo que lo único que plasma es una realidad que otros parece que intentan no ver. Difícil profesión o afición la del fotógrafo taurino, porque es más fácil matar al mensajero que poner remedios, aunque una imagen vale más que mil palabras.

Autor: Juan Sebastián Gimeno
Director de torodigital