Emperador, 7 de junio de 2014, tarde toros para el recuerdo

Autor: Vicent Ruiz i Garcia
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Emoción, riesgo y calidad de los javiermolina en Emperador.

Muchas veces se dice que el Toro es el rey de la Fiesta, que sin Toro no hay Fiesta, y es verdad.

El pasado sábado se exhibieron dos toros de D. Javier Molina que se hicieron con el cetro dels bous al carrer, pusieron a cada uno en su sitio, exigiendo a los atrevidos recortadores valor, técnica y mucho corazón.
Jabalina, número 65, negro mulato, lucía el astado dos puntas agresivas, fuerte y rematado por los cuatro costados, fino de sienes y pitones, cuajado, con muchos riñones, ancho de pechos, una lámina de toro de lidia, con mucho trapío pero sin exageraciones, un toro-toro. Tuvo el burel fuelle, motor y raza, chispa, transmisión, nobleza y más que picante. Durante toda su exhibición estuvo latente entre público y aficionados la sensación de peligro y miedo por sus bravas y encastadas arrancadas. ¡Y fondo! Más de 40 minutos estuvo el toro por las calles hasta que salieron los bueyes para recogerlo. Para entonces el toro ya había cogido sentido y se había "emplazado" por lo que, a pesar de la buena labor de los mansos de El Saliner, hubo que enlazarlo. Destacar la labor de Rosendo "Capella" de Massamagrell, que se la jugó para ensogarlo ya que animal defendió su terreno con uñas y dientes hasta el final.

Garabato, número 28, colorado, lució también una bonita estampa, toro muy de calle por su pitones, caja y romana. Apretado, con mucha culata y un imponente morrillo. El de Javier Molina destacó por su temple y movilidad, entrega, nobleza y calidad. Fue un toro extraordinario para los recortadores que se supieron lucir respetando al animal y dándole sus tiempos. ¡Muy bien por ellos! Respetando al toro se respeta la Fiesta. Disfrutamos de ajustadísimos quiebros y largas rodadas, dándole salida al toro que se iba creciendo.

Por la noche sólo se emboló el toro colorado ya que Jabalina acusó el esfuerzo de la tarde y los miembros de la Comissió Taurina Emperador, dando un ejemplo de buenos aficionados y de respeto al toro bravo y su integridad, tuvieron a bien no soltarlo de nuevo. Hizo Garabato una buena embolada, continuando con el mismo buen juego de la tarde e iendo a más.

Tanto por la mañana como por la tarde se exhibieron vacas de El Saliner que dieron juego y divirtieron a los asistentes. Se emboló una vaca fuerte que recorrió todo el recinto taurino.

Destacar que no hubo incidentes y la presencia masiva de público y aficionados que reventaron el pequeño municipio de l'Horta Nord que, poco a poco, y gracias al gran esfuerzo de los miembros de su comisión taurina, han conseguido hacer del día de toros de Emperador una cita obligada para los aficionados als bous al carrer, siendo municipio referencia en el orbe taurino durante el primer sábado del mes de junio.

Fotos de José López y Vicent Ruiz.